lunes, 1 de septiembre de 2008

RETRATOS X LA NO-VIOLENCIA

TRANSMUTACIÓN


Tu cuerpo desnudo yace en los profundos bosques, abandonado,
abandonado sí, porque incluso tú has partido
hacia otros espacios para nosotros desconocidos.
Las hadas de los bosques se apiadan con intensa ternura
de lo que alguna vez fue tu identidad en este mundo.
Delicados brotes nacen de la tierra y rodean tu cuerpo
e impregnan sus poros cambiando el color de su piel.
En un intento por proteger su delicada naturaleza,
se funden con su materia manteniendo alejado de ella
cualquier ente maligno que intente hacer desaparecer
el rastro de su existencia.
Así, el cuerpo que alguna vez fue tu hogar
se conserva intacto hasta que alguien lo pueda encontrar.
Para hacer justicia por haber cercenado de tan cruel manera
tu paso por el que debiera ser
uno de los más bellos caminos de nuestra existencia.


EN LA OTRA ORILLA




En la aldea se celebra un festival, llevan meses ahorrando para que, quién ha sido elegido, haga su viaje al primer mundo: allí le espera un nuevo futuro: grandes maravillas, enormes riquezas, el mayor sueño de un hombre perdido en medio de la nada.
Está todo preparado. Se realizan las ceremonias y se elevan las alabanzas a los dioses. Llega el día de la partida. Delante de tus ojos el océano se pierde hasta el infinito, la miserable barcaza se balancea ridícula en las aguas. Decenas de ojos perdidos buscan los tuyos. Comienza el viaje al continente de los sueños...
Lleváis días a la deriva, los hombres están cansados, las mujeres miran al cielo y el llanto de un niño hace eco en la lejanía. Tú, recuerdas la tranquilidad de tu aldea, piensas en los tuyos, en lo que podría haber sido tu vida...
Frente a tus ojos el océano se pierde hasta el infinito...


DULCE NIÑEZ




Dulce niñez, dónde estará mi infancia?
dulce niñez, me gustaría poder recordarte,
Acaso no tendré derecho a conocerte,
acaso soy menos que otros niños y niñas del mundo
no tengo derecho a jugar, a estudiar, a ser inocente.

Estoy en la calle medio desnuda y tengo frío.
La gente me observa a través de los cristales,
me clavan sus miradas de desprecio, repulsa o compasión.
No dicen nada, no se atreven a decir nada,
juzgan en silencio sin comprender mi situación.

Dulce niñez, pronto me haré mayor y no podré conocerte,
ya sólo me quedará esperar la muerte.

TRANSFORMANDO EL COLOR DE LA GUERRA




Un velo de sangre y horror cubre la angustiada tierra que diviso a lo lejos. El dios de la guerra deja caer rayos de fuego vivo sobre las ciudades. Me alejo de ellas y me dirijo al enorme mar. Veo como las espumosas olas borran las huellas de, parece ser, pequeños pies descalzos. Intento seguir su rastro dejando tras de mí el estruendoso caos. Vislumbro un pequeño ángel de espaldas que parece buscar algo en el infinito. A mis oídos llega una hermosa melodía en forma de susurro, un escalofrío recorre mi cuerpo y eriza mi piel. Me acerco con cuidado de no romper la magia que rodea aquel lugar. Me siento cerca de aquella dulce muchachita. Sabe que estoy allí, pero ignora mi presencia, parece estar en una especie de encantamiento. Habla en una lengua que no comprendo, pero que hace fluir mi energía cada vez con más fuerza. Cierro mis ojos, mi corazón late agitadamente. Indago en mi interior y así voy comprendiendo cada una de sus palabras:


"Voy corriendo junto a miles de niños a través de una extensa y verde llanura, es un día hermoso, en el cielo azul profundo el sol sonríe y baña nuestros cuerpos con sus delicados rayos. Los niños que me acompañan parecen venir de todos los rincones del mundo. Muchos llevan grandes armas que cuando son disparadas liberan mariposas de diferentes formas y colores, éstas revolotean entre nosotros y se posan sobre las flores que comienzan a brotar de la tierra. Otros llevamos bombas de colores que al lanzarlas explotan esparciendo hermosas tonalidades que van tiñendo nuestras ropas. Nunca habíamos sido tan felices, no sabíamos que el mundo podía ser tan bello ni la niñez tan tierna y dulce. ¡Qué bella oportunidad de sonreírle a la vida con tanto amor e ilusión. Jugamos hasta el crepúsculo extenuados de tanta felicidad. Nace un nuevo día, nos dirigimos a nuestros hogares vestidos con trajes de hermosos colores".


Escuchando este maravilloso relato contado desde la niñez y la inocencia me quedo plácidamente dormida. Veo desde mis sueños como miles de huérfanos de todo el mundo abrazan a sus padres y vuelven a su hogar.


ESPERANDO LA PRIMAVERA


El invierno envuelve con su manto de frío y oscuridad a millares de criaturas que vagan por las calles de la ciudad.
Arriba en los cielos, los guardianes de los dioses, protegen con sus manos sagradas una tierna primavera que espera renacer con fuerza a la llegada del amanecer.

Millones de niños de piel sucia y ropas rasgadas elevan su mirada al infinito intentando vislumbrar a los mágicos alados que traen en sus largos cabellos la suave brisa y el delicado rocío.

Pequeños seres de todo el mundo preguntan en su interior cuándo llegará la primavera para que llene sus almas de calor y color. Cuando surgirá ese primer atisbo de felicidad que calme la inhumana hambre que sufren desde que sus desgraciados padres les trajeron a su triste realidad.