jueves, 30 de julio de 2015

El lenguaje visual y la composición en fotografía V


Tras cuatro semanas intentando aportar un granito de arena al fascinante mundo de la imagen, esta semana vuelvo a hablarte sobre el lenguaje visual y la composición en fotografía. Si la semana pasada te comentaba sobre cómo aprovechar las propiedades de los objetos a la hora de componer, esta quinta entrega versará sobre otro elemento muy importante, la mirada...



Y no me refiero a la mirada tuya a través de la cámara, sino a la "que tienen" los elementos que quieres capturar. Cuando fotografías personas, animales e incluso objetos, debes tomar en cuenta la "dirección de la mirada", ya que según sea ésta la imagen puede producir diferentes sensaciones.



En general, las recomendaciones que más escucharás o leerás, es que dejes espacio delante del centro de interés de la imagen, ya que ese "aire" hará que la foto respire. Aunque aparentemente este espacio esté vacío, lo que conseguirás con ello es darle fuerza expresiva al sujeto principal y la imagen llamará más la atención.


El espectador, al observar la fotografía, sigue la dirección de la mirada del sujeto principal de la escena, buscando lo que éste mira y recorriendo, por tanto, toda la imagen. Además, según lo que exprese esa mirada, la imagen tendrá mayor o menor fuerza. El dejar aire por delante de la dirección de la mirada también te puede servir para trasmitir un cambio importante, un avance, un logro, ya que muestra que la persona retratada tiene todo un camino por delante.



Pero hay ocasiones en las que te interesa producir otras emociones en el espectador, que éste se sienta incómodo o inquieto al observar la imagen. Para conseguir esto debes dejar más espacio por detrás del centro de interés, cortando así la dirección de la mirada. También te será útil si quieres dar la sensación de que el sujeto está dando la espalda a algo de lo que se está alejando o de lo que está huyendo.


En otros momentos te puede interesar que el sujeto mire directamente a la cámara, en este caso el que se hace evidente eres tú, ya que este tipo de imagen muestra una relación, una complicidad, entre fotógrafo y fotografiado. Aquí te aconsejo que cierres el encuadre (no dejes mucho espacio alrededor del sujeto) o que el aire alrededor del centro de interés sea similar por todos lados.


Además, este tipo de imágenes hace que la persona que la observa forme parte de ellas y se sienta observada y, dependiendo del tipo de mirada del sujeto fotografiado, le produzca unas emociones u otras.



Al hablar de los espacios que dejamos alrededor del centro de interés de la imagen, nos encontramos con otro concepto muy atractivo, el espacio negativo de la foto, que no es más que el espacio vacío del encuadre, todo lo que no es el centro de interés (o espacio positivo) de ella. El espacio negativo te ayuda a centrar el interés en el sujeto y a crear una imagen más equilibrada y visualmente más bella.


Para que un espacio sea negativo, debes evitar que el observador se fije en él antes que en el objeto/sujeto retratado, no incluyas detalles que llamen la atención, para que todo el protagonismo se lo lleve el sujeto principal. El espacio negativo debe acompañar, pero no ser más importante, para ello busca fondos planos, homogéneos, de colores suaves o complementarios y que tengan poca textura.


Pero, a la vez, debe tener presencia y trasmitir algo, tener un peso visual, es por eso que es tan importante saber cómo ubicarlo, ya que de esta manera podrás dirigir la mirada del espectador y trasmitirle el mensaje de la imagen, además de ayudarte a mantener el equilibrio de la fotografía.


También es importante que este espacio sea amplio y que ocupe más lugar por uno de los lados de la imagen, esto te ayudará a reforzar mucho al objeto, a darle más protagonismo. Dejándolo hacia un lado u otro de la dirección de la mirada te ayudará a reforzar el lenguaje visual de la imagen, reforzando las sensaciones que te comento más arriba.


En cambio, si el espacio negativo está sobre el objeto principal de la imagen es como si éste tuviese espacio para volar, da más sensación de libertad. También puede producir una sensación de calma o soledad. Y si está por debajo es como si el sujeto flotase, como si fuese ligero.


Una de las "reglas" más utilizadas en composición, y que además te dará muchas pistas para aprovechar el espacio negativo de la imagen, es la famosa "Regla de los tercios", pero esto es ya tema del próximo artículo, así que te sugiero que estés atento.


¿Como has usado tú la mirada y el espacio negativo en el lenguaje visual y la composición? Te invito a que compartas tu punto de vista.

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