jueves, 23 de julio de 2015

El lenguaje visual y la composición en fotografía IV


En esta cuarta entrega sobre el lenguaje visual y la composición en fotografía, hablaremos de las propiedades de los sujetos/objetos de una escena. Veremos cómo utilizar las formas, sus volúmenes, texturas y colores a nuestro favor para reforzar eso que queremos trasnmitir.




Una fotografía es un elemento plano, por lo que las formas que hay en ella se ven en dos dimensiones, pero el intervalo tonal le aporta una calidad tridimensional, el volumen. Las distintas gamas tonales en una imagen pueden ayudarte a dar profundidad a la misma, así que si juegas con tonos que van desde los más claros a los más oscuros tu imagen ganará mucho.


El volumen puede ser parte del sujeto principal, como en el caso de la imagen de arriba, o convertirse en el propio centro de interés. Por otro lado, cuando quieras destacar la forma de un solo objeto, te recomiendo que busques un fondo plano, que no tenga muchos elementos, de esta manera el objeto destacará y no se confundirá con el fondo.


La textura te ayudará a crear una conexión táctil entre la fotografía y quien la observa, ya que ella comunica si algo es suave, áspero, etc. Puedes utilizarla para dotar a la imagen de realismo y carácter e incluso puedes convertirla en el tema mismo de la foto.


Las texturas que más destacan son las rugosas, ya que estimulan el sentido del tacto; para sacarles el mejor partido posible, aprovecha la luz existente (en el anterior artículo vimos las propiedades de la luz y la importancia de ésta en la composición), que, para aumentar la textura de los objetos, debe ser dura y lateral, ya que de esta manera la sombra de dichos objetos será más alargada, por lo que la textura será mucho más acusada.


Los colores dan una carga emotiva a las imágenes, por lo que son de gran ayuda a la hora de trasmitir sensaciones. Hay dos grupos principales, los cálidos y los fríos. Los rojos, naranjas y amarillos están dentro de la gama de los colores cálidos; los rojos, por ejemplo, pueden dar sensación de alegría y optimismo, pero también son muy utilizados para mostrar caracteres fuertes y temperamentales.


Los azules, verdes y violetas forman parte de la gama de los colores fríos. El azul, por ejemplo, está asociado a la serenidad y la estabilidad, y el verde es de los colores más relajantes y trasmite esperanza, paz y estabilidad.


A la hora de componer en color, puedes ayudarte del contraste, ya que el utilizar colores complementarios intensifica las diferencias entre ellos, haciendo que destaquen aún más. La hora azul es un claro ejemplo de ello.

 
En cambio, cuando utilizas colores semejantes, puedes evocar la calma y la serenidad. Además, puedes jugar con imágenes en clave alta (predominantemente claras), que dan una sensación de ambiente delicado y también trasmiten frescura, inocencia, libertad, etc.; o con imágenes en clave baja (predominantemente oscuras), que sugieren una fuerte sensación de aire misterioso.



Debes tener en cuenta que, aunque haya ausencia de color, puedes jugar con los contrastes, en este caso de luminosidad. Puedes lograr que una imagen gane mucho en profundidad jugando solamente con las distintas gamas de luz que te ofrece la escena.


Existe mucha literatura al respecto de la psicología del color y seguramente encontrarás mucha información sobre esto en Internet. Lo que debes tener claro es que el color, la gama tonal y el contraste tienen una importancia determinante en la composición.



Otro elemento que te ayudará a componer es la línea. Puedes emplear las líneas para dirigir la vista hasta el centro de interés o para dirigir la mirada del espectador de una parte a otra de la imagen.


Las líneas pueden ser rectas o curvas. Si quieres aprovechar las líneas rectas en tu composición, debes saber que, cuando se utilizan de manera vertical u horizontal, es para dar sensación de orden y estabilidad, siendo las verticales más propicias para mostrar grandiosidad y las horizontales para dar la sensación de tranquilidad y espacio.


Las líneas rectas en diagonal dan la sensación de estar cayendo, también transmiten dinamismo y tensión. Los caminos son elementos muy sencillos que tienes a mano para poner en práctica el juego que dan las líneas. También son una excelente forma de dirigir al espectador al centro de interés de la imagen.



Las líneas curvas trasmiten dinamismo y plasticidad, y una repetición de ellas causa un efecto armonioso y tranquilizador. Aunque, si quieres que impacten más, es conveniente que las contrastes con líneas rectas.


Otra manera de dirigir la vista es utilizar las líneas para enmarcar el centro de atención: puedes usar para ello puertas, ventanas o lo que tengas a mano, esto hará que los objetos queden aislados y reforzados.


¿Se te ocurren más maneras para aprovechar las propiedades de los sujetos a la hora de componer tu imagen?

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