jueves, 2 de julio de 2015

El lenguaje visual y la composición en fotografía I


Lo bueno que tiene aprender a elaborar una imagen es que podemos practicar con cualquier cámara, incluso con un teléfono móvil, por lo que, si cada vez que aprietas un botón eres consciente de lo que haces y empiezas a aplicar los diferentes recursos que conozcas o vayas conociendo, verás que, casi sin darte cuenta, habrás mejorado notablemente tus fotografías.

Cuando he trabajado en promociones de alguna firma fotográfica (en grandes superficies) me he quedado realmente sorprendida al ver la cantidad de gente que va a comprarse una buena (cara y hasta muy cara) cámara fotográfica porque tiene la increíble idea de que con ella van a mejorar sus imágenes (por el simple hecho de lo que cuestan). Parece que no entienden (o no quieren entender) que, aunque tengan la mejor cámara del mundo, las lentes más luminosas e incluso cierto manejo de la técnica fotográfica, si no saben mirar lo que tienen a su alrededor, si no pueden componer una imagen con lo que les rodea y no son capaces de trabajar con el lenguaje visual para transmitir con su fotografía lo que quieren, su imagen termina siendo una escena vacía que no llega a la gente.


Todos lo objetos que hay en una imagen conforman lo que se llama composición. Componer una fotografía es buscar la mejor vista de una escena y conseguir la armonía entre sus elementos, saber cual de ellos añadir y cuáles dejar de lado. Cuando compones una escena debes intentar transmitir sensaciones o resaltar ciertos mensajes y para ello es preciso conocer cómo funcionan los mecanismos de percepción del ser humano para así poder aplicar las "técnicas" oportunas para transmitir lo que deseas. En cierto modo la composición es como un lenguaje subliminal que sirve para trasmitir sentimientos a través de las imágenes porque, al fin y al cabo, la fotografía siempre es subjetiva y siempre está cargada de tu propia percepción de la vida.


Hay personas que tienen un "olfato" envidiable y son capaces de, con sólo una mirada, sacar algo impactante, a otras nos pasa eso sólo en alguna rara ocasión y tenemos que esforzarnos un poquito más para conseguir eso que queremos. Aquí, la cuestión realmente importante es conocer las herramientas necesarias que tenemos a nuestro alcance para poder tirar de ellas siempre que lo veamos necesario. Y, aunque en un principio tengamos que repasarlas mentalmente, con el tiempo (como muchas cosas en la vida) se van mecanizando e integrando en nuestra cabeza y sin mucho esfuerzo vamos ganando confianza y destreza al mirar a través de una lente.


Pero para ello tienes que estar dispuesto a realizar ese pequeño esfuerzo, a mirar las cosas de otra manera, incluso cuando no llevas una cámara encima (ahora todos llevamos siempre una cámara encima), a respirar el aire que hay a tu alrededor, a hacer una pequeña pausa y observar esa escena que tienes delante de ti, a sentir con el corazón lo que esa escena te transmite y a pensar de qué manera puedes plasmar en tu imagen aquello que estás sintiendo.


A través de una serie de artículos que escribiré cada semana quiero compartir contigo esto que a mí me ha funcionado para ir mejorando mis fotografías, ten claro que esto no es ley ni mucho menos, pero le han servido a mucha gente (desde antes de que existiera la fotografía) y también te podrían servir a ti. Para empezar, vamos a aprovechar estos días y pasearemos a la hora del atardecer, disfrutaremos de la caída del día e intentaremos sentir en nuestro interior las sensaciones que nos produce. Así sin más, cada día, sin intención de capturar lo que vemos a través de una instantánea sino a través de nuestros sentidos. Te invito a que lo hagas y a que compartas tus impresiones a través de este artículo.


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¡Feliz semana!