jueves, 13 de agosto de 2015

El lenguaje visual y la composición en fotografía VII


En el último artículo sobre lenguaje visual y composición en fotografía decíamos que, aunque se hable de "reglas", no deben considerarse como tales ninguno de los consejos que has leído, son más bien guías que ayudan a mejorar la manera de representar las imágenes. Recuerda que, para que puedas practicar lo visto a lo largo de estos seis artículos, no te hace falta ninguna cámara avanzada, cualquier cacharro te servirá para aprender a componer.


Hay gente que cree que, por estar sacando una foto con el móvil, puede disparar a tontas y a locas y no es consciente de cómo desaprovecha oportunidades para mejorar su manera de mirar a través de una cámara. Piensa en el porcentaje de fotografías que capturas a través del teléfono en relación a las que capturas con una cámara, creo que es fácil de pillar lo que digo, ¿no?.



También hay muchas personas que creen que si sacan una gran cantidad de fotos, por estadística, habrá alguna decente. Creo que no se dan cuenta de que, a la hora de capturar una escena, lo más importante es aprender a observarla, a sentirla interpretando las emociones que produce y a buscar la mejor manera de representarla a través de una imagen única e irrepetible, la cual estará cargada de su propia percepción de la vida. Una cosa es tomar fotos para mostrar que hemos estado ahí y otra muy distinta es querer capturar momentos de los que te has enamorado, con la idea de que otros puedan sentir eso que te ha llegado al corazón, que te ha cautivado e inspirado.



A partir de la observación de lo que tienes delante de ti, puedes aprovechar ciertos trucos que te ayudarán a comprender cómo funcionan los mecanismos de percepción del ser humano, para reforzar las sensaciones que quieres trasmitir. Muévete buscando el mejor punto de vista de la escena antes de capturarla, encuentra la manera de conseguir la armonía entre sus elementos, identifica el centro de interés y decide qué parte de lo que lo rodea le aporta algo.


No olvides que puedes aprovechar los distintos ángulos de la escena para sacarle el mejor provecho y también puedes probar con los distintos encuadres (horizontal o vertical) que te ofrece la cámara.


Además puedes estudiar la luz de la que dispones para reforzar lo que quieres contar. La calidad, la intensidad, la dirección y el área cubierta por la luz, así como la hora y las condiciones meteorológicas del momento, son claves para ello.
 

Como también lo son las propias propiedades de lo que observas: los volúmenes, las texturas, el color o su ausencia y las líneas de los elementos que componen la escena son muy útiles para reforzar lo que quieres expresar.


La dirección hacia donde se dirigen los objetos o la dirección de la mirada de alguien que estás retratando te ayudarán a darle fuerza expresiva al sujeto principal, así como saber utilizar los espacios que lo rodean harán que tu imagen llame más la atención.


Recuerda que para todo esto puedes utilizar la regla de los tercios, que te servirá tanto para ayudarte a ubicar el centro de interés como para colocar la línea del horizonte. Es una guía fácil de llevar a la práctica con la que podrás reforzar lo que quieras trasmitir a través de tu imagen.


Y no te olvides de llevar todo esto siempre a la práctica, haz pruebas para comprobar que los resultados son los que buscas y, cuando lo tengas controlado, espera el momento adecuado para pulsar el botón.


Con esta recopilación de los puntos más importante de cada artículo sobre el lenguaje visual y composición en fotografía, termino esta primera serie que espero te ayude a tomar mejores imágenes. Pronto volveré a escribir sobre otros temas interesantes de iniciación a la fotografía.


Si quieres ver los metadatos de las más de noventa fotografías que componen todos estos artículos puedes visitar este enlace. Hasta la próxima :)

Si te ha gustado esto que has leído, te animo a que te suscribas a mi blog (o a cualquiera de mis redes sociales) para enterarte de la publicación de mis siguientes artículos.