domingo, 10 de enero de 2016

Geoparque de la Costa Vasca II

Puesta de sol en el Flysch de Sakoneta

Llevo un tiempo sin publicar nada en este blog, ya que el trabajo me ha mantenido bastante ocupada, y, aunque algunas de las imágenes que publico hoy ya están en mi web hace un tiempo, no quiero dejar de compartirlas aquí.

En el último artículo hablaba de mi viaje a la Costa Vasca y os contaba un poco de las maravillas que se pueden contemplar en el Geoparque. Hoy os voy a hablar sobre mis impresiones personales.

 Amanecer en el Flysch de Sakoneta

La primera vez que visité este lugar fué en 2014, cuando nos fuimos de viaje (mi compañero y yo) al Pirineo Navarro y un día nos dimos un paseo por Zumaya, me dejó tan impresionada el lugar que, al volver del viaje, decidí investigar más. Y así fué como empecé a organizar este viaje en el que decidí dedicarle una semana entera al Geoparque para conocerlo a fondo.

   Atardecer en el Flysch de Zumaya

De todas sus maravillas, las que más me impactaron por su belleza, fueron las zonas de los acantilados, los cuáles tuve el placer de contemplar tanto desde tierra como desde el mar, gracias a que tuvimos la acertada idea de coger uno de los barcos con visita guiada que ofrecen en la web del Geoparque. Maravilloso recorrido con una gran guía que nos contó historias y anécdotas del lugar, en nuestro caso hicimos el recorrido que va desde Zumaya hasta Mutriku y vuelta a Zumaya (La ruta del flysch), totalmente recomendable.

  Parte del Flysch de Zumaya visto desde el barco

Flysch de Sakoneta visto desde el barco

Al volver a Zumaya nos fuimos al supermercado a comprar cosas para picar y luego nos dimos un paseo hasta la misma bahía donde estuvimos en el 2014 en la cual disfrutamos de una fantástica puesta de sol y, para finalizar el día, nos sentamos a cenar a la orilla del mar escuchándo el hermoso cantar de las olas.

   Atardecer en el Flysch de Zumaya

    Puesta de sol en el Flysch de Zumaya

Pero sin lugar a dudas el lugar que más me impresionó fué el flysch de la Sakoneta, tanto así que tuve que ir dos días para poder disfrutar de él. El primer día hicimos la ruta Sakoneta: por las calas y los acantilados, la cual va todo el tiempo cerca de los acantilados para finalizar en la misma Sakoneta. Ahí pudimos disfrutar de otro espectacular atardecer, mientras un grupo de chicos y chicas hacían surf.

 Flysch de Sakoneta

 Atardecer en el Flysch de Sakoneta
Puesta de sol en el Flysch de Sakoneta

Tan maravillados nos quedamos del lugar que decidimos volver, pero esta vez queríamos algo más, por lo que decidimos llevarnos un par de sacos para disfrutar al máximo. Así llegó el atardecer y luego el anochecer y nos dormimos mirando las estrellas mientras el mar nos cantaba una bella canción de cuna.

 Atardecer en el Flysch de Sakoneta
 Atardecer en el Flysch de Sakoneta
 Al día siguiente me desperté una media hora antes del amanecer, recogí mis cosas y me fuí a disfrutar del mismo a la orilla del mar, es difícil expresar tanta belleza con palabras, como también es difícil contaros la cantidad de emociones que sentí en mi corazón, sólo espero que con estas imágenes puedan llegar a sentir, aunque sea sólo una pequeña parte, de lo que yo sentí.

 Amanecer en el Flysch de Sakoneta

 Amanecer en el Flysch de Sakoneta
  Amanecer en el Flysch de Sakoneta

Por último os quiero hablar de un lugar que es menos visitado por estar en los límites del Geoparque, justo antes de entrar en Ondarroa (Bizkaia). Un lugar que, por estar más alejado puede pasar desapercibido, pero que no deja de ser igual de bello.

   Flysch de Santurraran

Para terminar os cuento que he presentado algunas de estas imágenes a un concurso en el que tenía que describir la serie presentada, aunque no soy muy dada a las letras, intenté en ellas expresar las emociones que me transmitía: 

Surgiendo desde el mar
 Atardecer en el Flysch de Sakoneta

Mi madre se alza desde lo profundo del océano buscando aire para respirar, buscando un rayo de sol para calentarse e intentando mantenerse fuera para no ahogarse. En su anhelo por mantenerse en alto, extiende sus brazos hacia mí para que no pierda la memoria de mis antepasados. Al pasear entre ellos puedo sentir que me susurra suavemente al ritmo de las olas del mar. Así, desde el atardecer hasta el amanecer, parece que pudiera quedarme aquí, quieta, sintiendo su piel, sintiendo su alma y, de esta manera, quisiera quedarme para siempre, lejos del hormigón y del ruido, protegida en su regazo.

Ubicado entre el mar Cantábrico y las montañas vascas, al norte de la Península Ibérica, el Geoparque de la costa Vasca ha sido reconocido por la IUGS y la UNESCO como uno de los grandes afloramientos geológicos del planeta. Cuenta con 13 kilómetros de acantilados donde se pueden encontrar Flyschs que muestran más de 60 millones de la historia más reciente de la Tierra. Estas rocas se formaron debajo del mar y a día de hoy forman las más espectaculares rasas mareales del norte de España.


Si quieres ver los metadatos de las imágenes visita el siguiente enlace:

Geoparque de la Costa Vasca II 

Gracias por leerme!