lunes, 5 de septiembre de 2016

Visibles #4


Soy Raquel, tengo 55 años y soy médico. Creo que siempre he sabido que soy lesbiana, aunque, segura segura, estuve como a los 12 años, cuando me di cuenta de que sólo quería estar con chicas y que los hombres no pintaban nada en mi vida.



A mis hermanos se lo dije cuando tenía unos 20 años, y no tuve problema con ellos, como éramos todos hombres, jejeje, incluso hablábamos de las chicas cuando pasaban, de cómo estaban y eso. A mi padre no se lo he comentado todavía, aunque él lo sabe, evidentemente. A mi madre se lo conté cuando tenía 32 años, en esa época empecé a venir al ambiente de Madrid y, un día que estábamos comiendo con uno de mis hermanos, les dije “Madre, te voy a decir una cosa” y mi hermano “Yo me voy”, “¡No!”, le dije, ¡Siéntate ahí..., madre, que me gustan las mujeres” y mi madre “¡Ay! Si casi ya me lo esperaba yo, ¡Hija mía! ten cuidado con tu trabajo, ¡Ay Dios mío! A ver si lo vas a perder” y yo “Que no madre, que no lo voy a perder, que no te preocupes, que yo me voy a Madrid, que aquí en el pueblo no voy a estar con mujeres, que no me quiero complicar la vida en los pueblos”. Y ella “¿Por qué no te quedas aquí en el pueblo? Y quédate aquí y estate siempre con Milagros” (fíjate si sabía mi madre con quién estaba yo, Milagros fue la chica con la que estuve toda la carrera, de los 18 a los 25 años); yo ya hacía tiempo que había acabado esa relación, además yo ya iba a Madrid y me había despendolado, ya había conocido el ambiente... Yo creo que el afán de mi madre era de que no perdiera el trabajo de médico, quería, como madre, protegerme, que no me hicieran daño los pacientes, que no me mirasen mal...


A las amigas a las que se lo conté fueron las que tuve después que terminé la carrera, tenía 25 años y estaba ya trabajando de interina en Torrijos. Ellas reaccionaron bien, sabes, porque tu amiga del alma, la que te quiere de verdad, siempre reacciona bien.


En esa época, siendo interina, nunca lo hablé abiertamente, a pesar de que sabía que siempre tendría trabajo, no lo decía; los demás médicos me decían “Vamos al congreso, tráete a tu amiga”, es decir que lo daban por hecho, si estás llevando durante 10 años a la misma chica a congresos, al trabajo, siempre a la misma, claro, es evidente lo que pasa ¿no?, aunque yo no lo hablara abiertamente. Pero a raíz de que aprobé las oposiciones me liberé... vamos a ver, con el que no me hablo, ese me da lo mismo lo que piense de mí; y los demás, a ellos les da igual, lo mismo que ellos hablan de sus mujeres, yo hablo de las mías y eso está bien.


El comportamiento de la sociedad, en general, cuando sabe que soy lesbiana, no lo veo mal (ahora), aunque lo hable abiertamente, y a lo mejor por eso mismo, no suelo tener problemas y eso que yo soy de las que, cuando lo comento, siempre miro a la gente para ver su reacción. Pero antes no era así, en un pueblo como en el que siempre he vivido, de mil habitantes, cuando era más joven lo llevaba muy mal; en la adolescencia, por ejemplo, a eso de los 13 años si notas el rechazo, siii... “marimacho” y eso duele; de hecho, cuando quedo para comer con los amigos y lo hablamos, las chicas lesbianas me dicen lo mismo y los chicos gays lo han pasado mucho peor, a mí me han contado unas cosas de cuando eran adolescentes ¡Terrible! De que se aislaban para evitar a los demás porque les llamaban de todo y no les invitaban nunca ni a los cumpleaños ni a nada; la misma gente de tu edad te rechazaba. Cuando estuve en la época de mi novia en la universidad, de los 18 a los 25 años, mientras estaba estudiando la carrera, me centraba en eso, en estudiar, en la semana estaba en la universidad y los fines de semana me iba al pueblo y allí todo ocultándolo, a mí nunca me preguntaban nada, pero si lo hablaban a la espalda. ¡Cuánta homofobia!, fue tremendo, ahora no, todos los que vienen detrás lo viven de otra manera, tienen más libertad. La tele, por ejemplo, con esas series que ha puesto donde aparecen parejas de homosexuales, se ha encargado de dar visibilidad y mira que la tele es mala para muchas cosas, pero como es un medio de masas... aunque todavía es más con los chicos que con las chicas, aunque yo creo que es porque la propia lesbiana es la que no quiere darse publicidad, le gusta salir menos y también es porque una mujer lesbiana vende menos que un hombre gay...


A las chicas que todavía no se han atrevido a salir del armario yo les diría que hay que ser una luchadora en la vida, hay que decir “tiro para adelante, porque vida sólo hay una ¡UNA! y es corta y para tres días que vamos a estar aquí, ¿Por qué reprimir lo que tú quieres ser y lo que a ti te hace feliz? ¿Por qué reprimirlo y ser una infeliz? Para nada qué vivimos, que en cualquier momento viene la muerte y como no sabemos cuando va a ser ese momento...” Mi lema es “Hay que vivir al día, disfrutar el momento, como si fuera el último día de tu vida”.