miércoles, 26 de octubre de 2016

Visibles #6


Soy Nieves, tengo 51 años y soy diseñadora editorial, además trabajo de dependienta en “Los placeres de lola”. Tenía 20 años cuando estuve completamente segura de que era lesbiana, antes estaba confusa, pero no sabía que era, tuve un novio, desde los 14 a los 18 pero con él no disfrutaba mucho, sabía que me pasaba algo raro pero no sabía qué era, mis amigas ya empezaban a disfrutar del sexo con sus novios pero yo no. Yo pensaba que algo pasaba, pero nada, ahí se quedó la cosa, hasta que supe que era lesbiana y entonces dije “¡Uh! Fíjate, esto era lo que me pasaba, por eso no me gustaba”.



En esa época, en los años ’80, estábamos todos cagados de miedo, en España no se hablaba ni se habría la boca para hablar de este tema. A los 27 años me fui a vivir con un amigo a Londres, teníamos que convivir y al vivir juntos ya no puedes ocultar cosas así, entonces el decidió contármelo “Oye, esto Nieves, que sepas que yo soy gay y que siempre hemos pensado que tú también eres un poquito rarita”, yo empecé a llorar como una Magdalena, me empezaron a temblar las manos, me quedé sin regla 3 meses, habían descubierto mi secreto tan malo, que yo creía que la gente no me iba a querer, pero me quisieron más, me dijeron “Pero tú no te preocupes nena, que no pasa nada”, a la semana ya había salido del armario y se me habían quitado todos los complejos, ya empecé a decírselo a mis amigos, ya me importaba poco todo. Creo que se pasa fatal hasta que lo dices, luego coges seguridad, es un placer absoluto, poder ligar con chicas, poder hacer una vida normal… yo he cogido tanta seguridad que he sacado del armario a otra gente y desde ese momento soy mucho más feliz.


Volví a España a los 37 años, mi madre nunca supo que yo era lesbiana, ya era muy mayor y no tenía bien la cabeza; a mi padre se lo dije uno o dos años después de volver, el tenía, por aquel entonces, 80 años “A ver si te crees hija que yo me voy a asustar de eso a mi edad”, para mí fue… si él lo aceptaba ya me daba igual cualquier persona. Unos días más tarde, tomando un café en un bar con mi hermano, mientras hablábamos de las relaciones y de los difíciles que son y tal le dije “Bueno, no se si tú sabrás que a mí me gustan las mujeres” y me contesta “Pues no lo sabía, pero vamos me da igual también”. Estamos hablando de mi hermano, que cuando yo tenía 20 años era un poco homófobo, en aquella época no se conocía lo que era la homosexualidad; pero gracias a toda la lucha que hemos tenido somos más visibles (las lesbianas un poco menos), la gente ya no se asusta tanto, incluso en las zonas rurales, porque la tolerancia no tiene nada que ver, bajo mi punto de vista, que uno esté viviendo en una ciudad o en un pueblo.


En el trabajo he tenido suerte, cuando vivía en Londres no tenía problemas y si lo había pues te ibas, porque a los 3 días ya podías conseguir otro trabajo e ibas mejorando en cuanto a calidad laboral. En Madrid he trabajado muchos años en la librería más importante gay y lesbiana, que es “Berkana”, pues evidentemente allí no he tenido ningún problema; en “Los placeres de lola” obviamente tampoco he tenido problemas por mi orientación sexual. Quizás, si hubiera tenido que trabajar en una oficina, donde fueran más conservadores o con algo relativo a la iglesia, pues a lo mejor me callaba, pero por suerte no he tenido que pasar por eso. 


El comportamiento de la sociedad, en general, cuando sabe que soy lesbiana, pues no sé, yo creo que yo estoy tan segura, que a mí pueden ir por detrás a decirme bla bla bla… que me da lo mismo, que a mí no me hieren con eso, entonces si acaso son ellos, por desconocimiento o lo que sea, se van a ofuscar o van a tener más problemas en cuanto a eso. Mis amigos y mi familia me quieren, yo no necesito más, si alguien de la calle no me quiere, pues oye, que le vamos a hacer, bastante sufrí ya cuando pensaba que por ser lesbiana no me iban a querer y lo tenía muy escondido y lo pasaba fatal, yo pienso seguir luchando y visibilizándome yo misma para ayudar a los demás.


Hay chicas que todavía no se han atrevido a salir del armario, pueden decir que no tienen necesidad, que no les importa, que viven bien así, pero el día que lo dices, ahora mismo se me pone la piel de gallina, el día que lo dices y te aceptan, eres tú 100%. Sin tener que esconderte, sin tener que vivir una doble, entiendo que a lo mejor no puedes hacerlo y lo respeto, pero por ejemplo, si tus padres no saben de tu orientación sexual, resulta que no te conocen realmente, por eso te animo a decirlo, si hay el más mínimo ápice o la más mínima posibilidad de que se te quite el miedo dilo porque, sobre todo en el mundo lésbico, estamos todavía bastantes invisibles y tenemos que estar ahí.